Resulta curioso que muchos diseñadores industriales dediquen sus vidas a producir productos innovadores, pero jamás los registren a su nombre. Presentamos diseños y los vendemos a empresas y no nos preocupa ceder los derechos de nuestras obras para el lucro de nuestros clientes. De hecho, sólo nos conformamos con el pago del proyecto, el que suele ser equivalente a nuestros honorarios en muchos casos. Y luego nos olvidamos del tema.
Escribo sobre esto, ya que esto no tiene porqué ser así y creo que muchos lo ignoran. Pongo como ejemplo el caso de los músicos. La SCD (sociedad chilena del derecho de autor) regula los derechos de compositores e intérpretes. Los músicos registran sus obras sonoras en la SCD quedando protegidas de ser plagiadas. Luego cada medio que desee publicar y reproducir estas obras, deberá cancelar los derechos de autor. Una tarifa estándar que se cobra por cada emisión.
Ahora bien, esta tarifa es independiente a lo que cobra el músico por elaborar una obra a su cliente. Por ejemplo, si una marca "x" requiere música para su comercial radial, el músico cobra la producción original a su cliente, pero no vende sus derechos. Cada vez que el tema suena en la radio... el músico gana lo correspondiente por derecho de autor.
El caso es que si la obra resulta muy famosa, las ganancias pueden ser muy lucrativas. Sabido es el caso de músicos que con un sólo tema tocado y re-tocado a nivel mundial, son multimillonarios.
En nuestro caso, la ley opera de manera similar. Para nosotros existe el DPI (Departamento de propiedad industrial) conocido por algunos que han registrado marcas, seguramente. Sin embargo, aquí también se pueden patentar invenciones, modelos de utilidad y diseños industriales.
Existe el prejuicio de que es un trámite caro, engorroso, largo y hasta inútil. Pero pensar así nunca nos permitirá ganar los beneficios de registrar nuestras ideas y proyectos. ¿Por qué Patentar? el DPI, nos cuenta varias razones en su sitio. Una de las más atractivas es impedir el plagio de nuestro trabajo y otra, tener la "opción" de vender o licenciar los derechos.
Cuando licenciamos un producto muy aceptado por el público, comienza a ocurrir lo mismo que les pasa a los músicos con su "creación top". Nuestros derechos son recompensados.
Me pareció interesante informar de esta posibilidad a la comunidad de diseñadores que disfruta de leer este sitio. Existe más material informativo en el DPI, incluyendo manuales, ejemplos y definiciones de cada tipo de registro, para utilidad de los interesados.
Hacer del ejercicio de nuestra profesión un asunto serio es nuestra responsabilidad. No sólo hay que preocuparse de los temas entretenidos vinculados al diseño, también hay que hacerlo con este tipo de temas. No regalemos nuestro aporte intelectual por flojera. Trabajemos por hacer más respetable nuestra disciplina con este tipo de acciones. ¿Si los músicos pueden y lo hacen...por qué nosotros no?
*La fotografía del encabezado pertenece a Joel Bombardier.


















Srdesigner