El diseño, como disciplina que se nutre de diversas disciplinas en su rol comunicador, ha disfrutado siempre de la brillante labor de los ilustradores. Sin embargo, pocos alcanzan la categoría de maestros por la fundamentación crítica de su trabajo, lo que va mucho más allá de la técnica, sino que también pasa por su investigación de épocas, estilos, técnicas, y también por el desarrollo de una historiografía con bases sólidas. Uno de esos grandes, que alcanzó el estatus de leyenda por su prematura muerte, pero también por un trabajo que marcó a generaciones de chilenos, es el mítico Mario Silva Ossa, Coré.
El dibujante se desempeñó principalmente como ilustrador en la revista El Peneca, una publicación infantil que cumplía las funciones de internet hoy para los niños de la primera mitad del siglo XX. Su estilo clásico, emparentado con inmortales como Gustav Doré, hablaba de una labor que iba mucho más allá de las modas y hablaba de una capacidad de trabajo que entendía cada pintura como un proyecto integral. Tal era su dedicación al trabajo y su constante proceso creativo, que el mito alimentado tras su trágica muerte, arrollado por un tranvía en 1950, con sólo 37 años, habla de que iba distraído dibujando al momento del accidente.
Según Francisco Ortega en su blog, "Tomó su identidad artística del nombre de un ángel caído mencionado en libros apócrifos de la Biblia y como tal, hizo carrera en publicaciones de la editorial Zig Zag, fundamentalmente en las portadas de la revista El Peneca y adaptaciones juveniles de grandes clásicos de la literatura universal. Considerado por muchos como el mejor ilustrador chileno de todos los tiempos y uno de los más destacados a nivel hispanoamericano, se sabe que por años Constancio Vigil, fundador de la poderosa editorial argentina Atlántida lo tentó para que se integrara a su staff de dibujantes." Otro de los interesados constantes en su trabajo era nada más y nada menos que Walt Disney. En otros tiempos menos globalizados, Coré siempre privilegió la tranquilidad que le daba vivir en Chile.
También es reconocido por su pregnancia en la cultura nacional como autor, entre otros, de la portada del inolvidable silabario hispanoamericano, libro de cabecera para generaciones de chilenos que aprendieron a leer y escribir con dicho texto.
Siguiendo con Ortega, de un reportaje publicado en la revista Muy Interesante, "Único hijo varón de una familia dominada por mujeres, Coré creció como un muchacho sobreprotegido que desde temprana edad se sintió atraída por la lectura de libros como La Isla del Tesoro, Veinte mil leguas de viaje submarino y Sandokan entre una larga lista de títulos en los que se repetían apellidos como Wilde, Dickens, Salgari, Wells y Verne. Tempranamente fue desarrollando su pasión por el dibujo, quizás como un modo de aislarse de la realidad viajando a parajes sobrenaturales, poblados por rincones de fantasía, hadas, brujos, dragones y ogros. En una tradición narrativa ausente de géneros como la épica fantástica y la ciencia ficción, el nombre de Coré aparece como uno de los pocos exponente. El que haya utilizado colores y trazos en lugar de relato escrito es -al final- sólo una cuestión formal.
Con estudios incompletos de arquitectura, antes de los veinte años, Coré ingresó a trabajar a la editorial Zig Zag, donde fue contratado por su tía Elvira “Roxana” Santa Cruz, quien dirigía la revista infantil El Peneca, donde por dos décadas se encargó de darle vida y forma a las portadas, creando lo que Marinello define como una galaxia de imaginación. Cosmos donde piratas, hadas y mundos salvajes de la desconocida África convivían con la naturalidad que sólo otorga la fantasía."
Hace un año, la investigación del profesor Juan Domingo Marinello, quien durante 30 años recopiló material gráfico de este prócer de la cultura nacional, vio la luz en formato libro publicado por Ediciones B. Silenciosamente, el libro se convirtió en uno de los más reseñados y alabados del 2006. Constantemente es posible encontrar muestras y exposiciones dedicadas a este gran ilustrador desaparecido hace casi 60 años. En un universo pobre en memoria y consideración para con sus destacados, la figura de Coré se alza como un referente, no sólo para los diseñadores gráficos, sino como un ejemplo de trabajo dedicado, riguroso, interdisciplinario y con sentido para el usuario final.
Entrevista a Marinello por Francisco Ortega
Memoria Chilena

































Bueno
Una de las biografías más interesante que he encontrado sobre mi abuelo.
Saludos.